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Número 4 - La protesta

Para una política de la violencia
La asunción de Hitler al poder y sus socios capitalistas

por Bejla R. de Goldman
(julio 2003)
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Exigimos la persecución despiadada de aquellos cuyas actividades sean perjudiciales al interés común. Los sórdidos criminales que conspiran con el bienestar de la nación, los usureros, especuladores, etc., deben ser castigados con la muerte, sean cuales fueran su credo o su raza.

Adolf Hitler (24 de febrero de 1923)

Más de una vez nos preguntamos cómo es que accedió al poder el cabo Adolf Hitler, cómo es que toda una nación escuchó y aceptó el liderazgo de semejante figura insignificante. Él no provenía de una familia acaudalada con voluntad política, ni de formación universitaria. Su padre había sido un aduanero fronterizo y su madre una simple mucama que no logró defender a su hijo de las golpizas desmedidas de su marido, y él, Adolfito, un frustrado estudiante de bellas artes.

Tampoco podemos decir que ha sido un psicótico pues de hacerlo desmereceríamos a quienes en verdad lo son y la vida nos les dio otra alternativa.

Este personaje no fue "un mesiánico surgido de las sombras que asaltó el poder por la fuerza, aunque lo intentó, sino que accedió al gobierno más o menos institucionalmente", dice Daniel Muchnik.1

El ascenso de Hitler fue paulatino pero seguro, respaldado por el consenso político y militar como así también por el respaldo económico de poderosos comerciantes e industriales. Y con todo ese séquito es que accede a las urnas el 30 de enero de 1933 llegando a ser canciller de una Alemania devastada moral y económicamente. Y con esta figura advenediza, que rompe con toda una tradición de políticos formados para ello, el mundo es testigo de la muerte de la República de Weimar y el nacimiento de un nuevo modelo de dirigente que daría un vuelco a la historia del siglo XX y será el padre de la historia de este nuevo siglo XXl que poco a poco comienza a perfilarse.

Lo que este sujeto mejor sabía hacer era arengar. Los discursos banalizados con eufemizaciones discursivas seducían cada vez más a una masa populosa, völkisch, término que poco a poco querría decir antisemita, y con esos discursos falaces sabía cómo llegar al corazón de los hambreados, desempleados, amas de casa y marginados. Preparaba sus dichos acordes a su auditorio y así sabía cómo manipular las necesidades de sus ávidos oyentes. Este lento ascenso lo hará acompañado de grupos paramilitares caracterizados por su antimarxismo- que era sinónimo de antisemitismo- y un nacionalismo extremo.

Apenas finalizada la Primera Guerra Mundial, Alemania no está de acuerdo con el Tratado de Versalles, se queja de la reducción de su territorio y la pérdida de sus colonias, y todo este disconformismo hace de terreno propiciatorio para fundar partidos políticos de corte tanto anticomunistas, antieslavos y sobremanera antisemitas, "el eterno errante judío como buen chivo expiatorio". Es así como en 1918 Antón Drexler funda el PTA (Partido Trabajador Alemán) siendo su ideología no la del trabajo sino la de la xenofobia y la segregación. El partido era tan sólo una excusa donde poner el odio y la frustración de sus afiliados.

Los años 1922-23 fueron los más dramáticos para una Alemania desmochada después de la Primera Guerra Mundial. La clase obrera pierde todo su poder adquisitivo, pero el más perjudicado fue el sector de la burguesía, empleados con sueldos fijos y pequeños ahorristas siendo que la inflación les iba comiendo sus ahorros amen de la falta de trabajo. Entonces, esta burguesía venida a menos es la que se proletarizó y se volcó al fascismo, no por una convicción ideológica, sino por rencor, despecho y frustración. En ese semillero cualquier doctrina encontraría un terreno propiciatorio.

Pero la inflación no fue perjudicial para todos los alemanes. "Las grandes empresas licuaron sus pasivos y algunos industriales como Hugo Stinnes duplicaron su fortuna durante este período".1 Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia.

En esos años el Parlamento perdió su fuerza de decisión política. Sus congresales eran comprados por los poderosos acorde a la inclinación no de la balanza de la justicia sino de la económica. Para influir y manipular la opinión pública los empresarios pagaron fuertes sumas de dinero a la prensa. Es así como Die Frankfurter Zeitung es sostenida por el dinero de I.G Farben, de la industria química, en forma secreta y soslayada, por supuesto.

Entonces, con la manipulación del Parlamento, la orientación de las masas por la prensa, hecho que a los industriales les aseguraría ningún disturbio por huelgas, más el enriquecimiento ilícito por inflación y liquidación del pasivo, empezaron a vislumbrar al movimiento nazi (nacionalsocialista) como un buen negocio dado que reunía todo lo que necesitaban: discrecionalidad, la derrota del movimiento obrero y sobre todo la supresión del sistema democrático.

Es así como colabora en ello la ideología del jurista Carl Schmitt pues ayuda a romper con la Constitución de Weimar, y el títere de turno sería Adolf Hitler.

"El Führer así no es un representante de la ley sino que al revocarse el Parlamento él deviene en su propia persona La Ley. Entonces, cada uno del Volk, alemán o extranjero, le pertenecía."

"Carl Schmitt niega la Teoría de la Constitución liberal a favor de que las decisiones del Estado debían estar bajo un nuevo esquema legislativo de determinaciones y que la organización estatal debía de ser puesta a cargo del Estado Total del Führer. Escribe en el año 1931 su libro La defensa de la Constitución y en él se pregunta ´¿quién debe ser el guardián de la Constitución? `Allí él contesta su conocida tesis de que ningún Tribunal de Justicia puede ser el Guardián de la Constitución. Toma prestada la formulación del francés Benjamín Constant, de poder apelar a un pouvoir neutre, un poder mediador neutro y dirá que el Jefe del Estado, es decir, el Presidente del Reich será el único que pueda sostener y ostentar ese noble y honroso título. Confiriendo este honor a Hitler se entra en un estado de excepción en regla y con él ´quedarían destruidos los fundamentos de toda Justicia vinculada a la Ley` en las palabras de Pedro de Vega García en el prólogo del libro de Carl Schmitt La defensa de la Constitución". 2

Sobre ese trasfondo económico-político asistimos al nacimiento del huevo de la serpiente. Comienza el antisemitismo en las universidades. Los intelectuales hicieron la vista gorda a las discriminaciones, es más, apoyaron con su pluma la creación de folletines, periódicos y todo tipo de política discriminatoria.

El escritor Stefan George junto a un grupo de intelectuales , adoptan la cruz gamada – die Hakenkrutz- como símbolo de la revista de la agrupación Tat a la cual pertenecían.

En medio de esas disconformidades, fanatismos y segregaciones, surge el oportunista de turno: el austriaco Adolf Hitler, cuya primera misión en el partido obrero fuera la de ser un oficial de propaganda. Los primeros fondos del nuevo partido nacionalsocialista (NSDAP) se hicieron gracias a la convocatoria que promovían los discursos del nuevo afiliado Hitler. Fascinaba sobre todo a las mujeres, quizás él también había leído las obras completas de Sócrates. Tenía una capacidad para no decir nada, simplificaba y reducía los pensamientos más elevados dada su falta de convicción, y sus pensamientos y opiniones eran totalmente banalizados. Se decía lector de Nietzsche, Schopenhauer, Wagner, Heidegger (rector de Friburgo en 1933-34) y otros filósofos.

"El nazismo arrasó con la cultura, nos queda hoy como herencia paradigmática la propaganda publicitaria que horada las mentes en una moral colectiva de la misma manera como hacía la propaganda nazi. Y siendo así adherimos con Walter Benjamin diciendo: ´jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de la barbarie ".3

Mientras tanto, tras ese manto de humo publicitario, Alemania devaluaba cada vez más su moneda. En enero de 1923 un dólar costaba 7.525 marcos. En septiembre del mismo año pasó a costar 91.724.250 marcos. Ernest Hemingway que en ese entonces trabajaba como reportero en Europa, cuenta que la estadía en un hotel de lujo en Alemania costaba 20 centavos de dólar por día.

Pero así y todo, Hitler llamaba a esos días "cuanto peor , mejor" dado que cuanto más se resentía la economía más fanáticos se alistaban en sus filas y mejor se los podía manipular.

La antesala de la Segunda Guerra Mundial la podemos leer en lo que aconteció con Hungría en el año 1929. István Bethlen de Hungría, hace una alianza de partidos de derecha. Decide recomponer la devastada economía y es así como establece un fraude electoral. Logra controlar la inflación creando una "falsa" moneda nacional, el pengo, y con ello impulsa nuevamente a inversores extranjeros amén de relanzar las exportaciones agrícolas, en especial el trigo.

El parecido con la Argentina de hoy es escalofriante. Aquí se acuñaron otras "falsas" monedas como el patacón, el lecop y otras diez más. Hungría al igual que la Argentina quedó presa de la deuda exterior dada la fluctuación de los precios internacionales.1

Las víctimas de otrora fueron los húngaros, hoy somos los argentinos los que quedamos atrapados, la diferencia quizás sea que los húngaros al igual que el resto de Europa usó como chivo expiatorio de su perdida economía –nuevamente- al eterno judío. La Argentina ya no tiene judíos industriales, ni banqueros a quienes culpar de sus desgracias. No obstante, la judería debiera estar alerta y advertida dado que nunca faltan motivos ni excusas a inventar para fabricar nuevas discriminaciones. Basta con recordar los atentados de la Embajada de Israel en 1992 y el de la AMIA en 1994, aún sin resolver.

Los nuevos discursos antisemitas hoy en el mundo están puestos en homologar a Auschwitz con el ataque de los israelíes a los palestinos y los atentados terroristas y fundamentalistas de éstos quedan excusados en nombre de actos patrióticos. Este es el análisis que realizan sobre éste nuevo discurso antisemita –soslayado- tanto el reciente Premio Nobel de literatura Imre Kértezs como el filósofo francés Jean Pierre Faye.5

Mientras los prolijos antisemitas tuvieron y tienen con quién ensañarse, vemos que antes de que comenzara a popularizarse la figura de Hitler, ya sobresalía la del Duce Mussolini, creador de las camisas negras y el Partido Nacional Fascista. En el Congreso de este partido declara " sin duda deseamos servirle (al pueblo), educarlo, pero también estamos dispuestos a azotarlo cuando cometa errores".1 (el subrayado es nuestro).

Nos resulta imposible pensar cómo se hace para educar, gobernar, y analizar a un ser humano después de las enseñanzas de Freud ya que al respecto definió a esas tres actividades del orden de lo imposible (unmögliche Berufe). Sólo los buenos déspotas y demagogos bien pueden hacerlo (educar y gobernar de manera totalizante).

Su narcisismo estúpido -nos referimos a Mussolini- no lo llevó "a posar y retratarse en visón" pero sí con el torso desnudo aparentado ser "el primer campesino", el primer trabajador y demás argumentaciones demagógicas. Daniel Muchnik en su libro que tanto nos ha servido de referencia agrega: " reconocido por su estupidez y perversión, (referido nuevamente a Mussolini) tráfico de drogas y de blancas, era además jefe del partido cuando el fascismo se iniciaba" (pag. 165). Bien, esta historia no solamente es del siglo pasado entonces, cualquier parecido con la actualidad nacional e internacional ¡es pura ciencia coincidencia!

Los socios del horror que comenzaron a encabezar la lista acompañando a Hitler fueron: Emil Gansser, ejecutivo de la empresa eléctrica Siemens, Ernst von Borsig, constructor de locomotoras, calderas y componentes de industria pesada. Muchas de estas fábricas fueron luego las que suministrarían las calderas y hornos de los crematorios y cámaras de gas. ¡Negocios son negocios!.

Gerhard Schröder, antiguo jefe de la Marina alemana le allana a Hitler el camino a los círculos militares superiores. Este fue un gran espaldarazo, dado que sin el apoyo económico y sobre todo militar, Hitler no hubiera podido realizar una industria armamentística y de exterminio como la que ha realizado y de la que el mundo fuera un testigo silencioso.

Siguiendo con la lista de socios del nazismo tenemos ahora a los banqueros suizos, también a los aristócratas alemanes como Max von Scheubner que con su influencia recolectó dinero para la "tan buena causa nazi" de sus compatriotas industriales, banqueros, burgueses, aristócratas y otros para que financiaran el horror.

También suman a la serie de colaboradores y simpatizantes del nazismo Sigfrid Wagner, hijo del célebre compositor Richard Wagner, reconocido racista y antisemita. Su padre fue el creador de la ópera Parsifal, el gran Redentor de la raza aria entonces, su hijo decide afiliarse para seducir con su apellido a otros nuevos simpatizantes a que colaboren con el partido nazi, como luego lo harían el matrimonio Bruckmann (ella una princesa rumana, él un publicitario de ultraderecha y nacionalista).

También se ha beneficiado en negociar con el nazismo el Sr. Watson de los EE.UU. Dueño de la IBM, el nuevo nombre de las tarjetas de invención alemana Hollerith. Ofreció la tecnología de las tarjetas para censar a la población alemana en 1933 y de ahí en más haría una fortuna ya que las tarjetas fueron usadas en los campos de concentración para codificar el trabajo de sus encarcelados, clasificar sus aptitudes, resaltar sus rasgos personales y si eran aptos para alguna experimentación en particular por los médicos nazis. Con quienes más se ensañaron en investigar y experimentar fueron con los mellizos dado que sus resultados son hoy aplicados en las técnicas de clonación.3

Otro americano eminente, antisemita visceral que se ha beneficiado con sus negocios pronazis ha sido Henry Ford. Es más, en 1931 Hitler dirá que "Ford es mi inspiración" palabras dichas en un reportaje de esa época. La empresa Ford en Francia, en la ciudad de Poissy, se ocupó del montaje de aviones y camiones del ejército alemán. Business are business. Los diarios The Washington Post y Clarín fechados el 1º de diciembre de 1998 comentan que la Ford Motors es acusada de usar mano esclava y estafar a víctimas del Holocausto.

El embajador americano en Inglaterra Joseph Kennedy –padre del futuro presidente-, amigo del nazi Mooney, permite que éste lo presente a Göring para ser persuadido en colaborar en la recaudación de fondos para el Plan de Cuatro Años a favor de la causa hitlerina.1 La lista se hace interminable, no sólo apoyaron el nazismo los buenos hombres de negocios en el afán de incrementar sus dividendos, sino que otros se acercaron por un odio ilimitado hacia los judíos y todos aquellos que no fueran blancos, católicos o protestantes. Bastaba que su raza fuera tanto negra como amarilla para ser segregado. La discriminación podría ser enunciada en la simple frase emitida por Henry Ford: "la verdad es una y no puede ser confundida". En la versión actualizada de ese espíritu totalitario la tomamos de las palabras del presidente Bush (h) que recitan: "nosotros somos el Bien", entonces al Mal hay que erradicarlo pues es de los otros.

Nunca ha estado tan vigente el lema de acuño americano "business are business" como durante la ascensión de Hitler al poder. Bajo la excusa de frenar el avance comunista, el mundo empresarial, tanto americano como europeo, fue socio de un Hitler en su rápida escalada. Todos pagaban por tener un lugar a su lado y ser socios de la repartición de un nuevo mundo. Es así como Henry Deterding, director de la Shell angloholandesa, ferviente antisemita, hace un préstamo de 30 millones de liras al futuro Führer a cambio de que le otorgase el monopolio del petróleo.1

La planta de automotores Ford en Colonia y Berlín estuvo sostenida por el trabajo esclavo " de recluidos tras los alambres de púas, maltratados y desnutridos" dice Daniel Muchnik en su libro Negocios son negocios, (página 104).

La corporación petrolera Standard Oil de la familia Rockefeller también se ha beneficiado con su socio nazi. La sucursal francesa del Chase Manhattan Bank, perteneciente a la familia Rockefeller apoyó al régimen nazi haciendo de intermediaria entre los bancos alemanes y sus sucursales del exterior ya que muchos bancos americanos habían clausurado sus operaciones en Europa, amén de que "sin esperar órdenes de las fuerzas de ocupación alemanas, el Chase les cerraba las cuentas a los judíos" (pág. 106), hecho que también habría que hacer recordar a los clientes actuales del Chase, muchos de ellos judíos olvidadizos: business are business.

Aquí damos un escueto resumen de lo que han sido los comienzos, el nacimiento del gran monstruo del siglo XX. Por cierto que no ha sido un acto solitario, de inspiración en "una noche de verano", sino una lenta, sistematizada y pensada ejecución en el trenzado y armado de una política discriminatoria y cultural en las ansias de horadar las mentes de los simples de espíritu, hambreados algunos, pero sobre todo causado y sostenido por los ávidos de siempre que no importa cuánto se llenen sus arcas, igualmente siempre piden por más. En las propias palabras de Hitler sacadas de su libro Mi Lucha, nos dan el espíritu de su pensamiento: "Ningún sacrificio social será excesivo cuando se trata de conquistar la muchedumbre para el movimiento nacional. No obstante, el movimiento que aliente el propósito de recobrar al obrero alemán para la nación alemana, debe comprender que los sacrificios económicos no constituyen un factor esencial en tanto que no esté amenazada por ellos la conservación de la independencia nacional".( el destacado es nuestro)

Conocemos de esos eternos sacrificios, de tener "que pasar el invierno", de la reducción de los salarios, de la suba de impuestos, del "corralito" no sólo económico sino también camino a lo mental, de la defensa de las Islas Malvinas dejando un tendal de jóvenes sacrificados por nada, de la utilización de las urnas de las masas obreras pero que el destino de sus votos será usado en sostener los intereses de los acaudalados, nacionales e internacionales. Del futuro basurero nuclear como pago por una deuda que se hace cada vez más insaldable, de la fuga de capitales de las empresas extrajeras, de las tarifas telefónicas fuera de los valores en comparación con sus sucursales europeas, de la privatización de los servicios públicos, de la desocupación a mansalva, de empleos sin respaldo gremial ni patronal.

El parecido de la política socio-económica de la Alemania de la preguerra es altamente con la Argentina de hoy en día es alarmante. De la creación de campos de concentración durante la dictadura militar durante los años 1976-82, el robo de criaturas de las madres en cautiverio, de la desaparición de los cuerpos cremados en los cementerios públicos, de la matanza de 30 mil jóvenes argentinos y también algunos extranjeros siendo sus responsables absueltos dado el lema de "obediencia debida", una eufemización discursiva. Todo esto lo hemos recibo como aprendizaje y herencia de la Shoah, el genocidio sin precedentes que marca un nuevo rumbo de la historia. Y esa maldad es la que nos vuelve día a día.

El Holocausto y los Hitler no son pasado. Con esta herencia nefasta inauguramos el siglo XXl. Sus consecuencias están a la vista, pero sus anuncios debemos leerlos en los pequeños detalles, los cambios constitucionales, la falta de leyes que protejan el derecho de las personas, pero de sobremanera debemos poner una especial atención cuando se banaliza el sufrimiento y el discurso se eufemiza con palabras huecas en aras de sostener la política de unos pocos, el "amparo" discriminado, las jubilaciones de privilegio esclavizando la vida de la multitud que se encamina cada vez más a no tener "un lugar en el mundo " y la humanidad entonces, devenga un gran homeless desamparado.

¿Dónde leer los pequeños indicios que abren poco a poco el camino a vislumbrar la violencia?. En la segregación, las transformaciones de la ciencia, en lo que delata el arte como vanguardia, en los cambios discursivos. Walter Benjamin ya vislumbraba en 1940 4 hacia dónde se encaminaba el nazismo, no hizo falta para él llegar a la reunión en Wannsee (nombre de un barrio berlinés) en 1942 dado que allí se dictaminaría la sentencia de muerte para los judíos por la Solución Final -die Endlösung. El tuvo una mirada prevenida, advertida, no dejándose embaucar por los discursos falaces y seductores de los políticos de turno. Supo leer desde los primeros balbuceos hacia dónde se encaminaban las palabras del nuevo canciller alemán, no obstante llegó tarde a la frontera española queriendo escapar de una Francia ya ocupada en 1940 por los alemanes. Se suicida en Por Bou a la edad de 48 años al no poder traspasar al lado español.

Vemos que detrás de todos esos discursos patrióticos en aras de defender el territorio nacional o la pureza aria se escondían negocios turbios pero realizados a la luz del día. Y todos estos grandes gentelmen se enriquecieron de la guerra, de la mano de obra esclava, y de la indigencia ajena. ¿Y esto es tan sólo pasado?

Esta es la verdadera y descarnada globalización que el nazismo y la shoah nos han dejado como herencia y que hoy compete a toda la humanidad. Desde esa definición de desamparo y desprotección, hoy somos todos homeless, hoy "somos todos judíos".

BIBLIOGRAFIA

1. Muchnik Daniel: Negocios son negocios, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1999.

2. Goldman Bejla: Holocausto, ciencia y psicoanálisis. Un nuevo nudo, Lectour, Buenos Aires, 2001.

3. Goldman Bejla: Nuevos nombres del trauma. Totalitarismo-shoah-globalización-fundamentalismo ( de próxima aparición en la editorial Del Zorzal, 2003 ).

4. Benjamín Walter: Para una crítica de la violencia, Editorial Leviatán, Buenos Aires, 1995.

5. Faye Jean Pierre: El siglo de las ideologías, Editorial del Serbal, Barcelona 1998.

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